Psicólogo Madrid, Parque Coimbra y Online

Psicólogo Madrid, Parque Coimbra y Online

«La terapia es un viaje cuyo destino eres tú»

Me llamo Rafa Millán, soy Psicólogo en Madrid, Parque Coimbra y Online y tengo una amplia experiencia y formación como psicólogo y muchos años de experiencia (aquí mi currículum).

Cobro 70€ por sesión de cincuenta y cinco minutos y 80€ por terapias de pareja o familiares un poco más largas, una hora y veinte.

Normalmente empezamos viéndonos una vez por semana o quincena, durante las primeras sesiones (que no tienen que ser muchas) y, en seguida pasamos a quedar quincenalmente, trisemanalmente, etc. Espero que si todo sale bien, cada vez me necesites menos…

Mis terapias, por suerte, suelen ser breves y adaptables.

Es posible que cuando me contactes tenga lista de espera. No puedo saber cuánto tiempo será más que de una manera orientativa (porque depende de ir dando altas). Pero si tienes prisa puedo recomendarte a una persona de total confianza, con el mismo enfoque que yo y mucha experiencia.

Te dejo mi ficha y un texto que explica mi manera de entender y abordar la terapia. Me parece lo más honrado.

Rafael Millán. Psicólogo Madrid Barato.

Psicólogo Sanitario. Numero colegiado: M – 22606

E-mail: millanpsicologo@gmail.com

Teléfono: 686 429 729

  • 70 Euros, la Sesión de cincuenta y cinco minutos
  • 80 Euros, Sesión de pareja

Terapia de pareja (una hora y veinte) 70€

Mi visión de la práctica psicológica. Cómo ejerzo, cuánto cobro, cuánto dura el tratamiento.

Actualmente creo en una psicología integradora y del sentido común, que incorpore las más importantes aportaciones de las principales escuelas de psicoterapia. Se trata de sumar y de disponer del mayor número de herramientas posibles para asistir a quienes lo necesiten. Hay que adaptar el método a la persona y no al revés. Dependiendo del caso serán preferibles unos u otros enfoques (o una combinación de ellos). Si en medicina es cierto que no hay enfermedades sino enfermos, mucho más lo es en psicología. Una patología puede ser muy diferente de una persona a otra, e incluso de un momento vital a otro.

Hay que adaptar el método a la persona y no al revés.

Puede que una persona necesite un psicoanálisis completo y otra quiera, simplemente, aprender a proyectar, organizarse y resolver problemas prácticos (para lo que la psicología cognitiva puede ser la herramienta perfecta). O, tal vez, alguien prefiera centrar su terapia, o un tramo de la misma, en la búsqueda del sentido de su vida desde un enfoque más humanista, existencial o, incluso, transpersonal.

En ocasiones basta con abrir un espacio de escucha y de libertad para que cada uno pueda utilizarlo según lo necesite: depositando su ansiedad y aprendiendo a proyectar y a conectar consigo mismo para ir cuajando su propia identidad. La mejor manera de intervenir en estos casos es no hacerlo, como mucho apoyar y animar el proceso de la manera más aséptica posible, sin contaminarlo con las propias creencias y opiniones.

Mis tratamientos son personalizados y adaptados para una persona concreta en una situación concreta y con un sufrimiento concreto.

Otras veces puede ser necesario iniciar un repaso a toda una biografía mal asimilada, que ha quedado como “atragantada”, para intentar una reconstrucción activa de la propia vivencia de uno mismo y de su mundo, por lo que habrá que enfocar el caso de una manera mucho más directiva, aunque, al final, siempre se tiene que devolver a la persona la vivencia de su propia responsabilidad y del control sobre su vida.

Y, casi siempre, suele haber una parte emocional en la que intentemos con técnicas menos discursivas, acceder a los estratos afectivos más profundos que a veces han quedado reprimidos durante años.

También una parte de confrontación con lo que tenemos (la ansiedad, la depresión, etc.), de maduración psicológica y de asunción plena de uno mismo.

Aunque cada terapia y cada caso lleva una trayectoria única que hay que respetar y a la que hay que saber adaptarse.

De lo que estoy completamente seguro es de que no hay una única escuela que sea la “buena” y válida para todos los casos, ni siquiera para todas las fases de un mismo caso. Al contrario, casi todas las escuelas psicológicas aciertan en lo que afirman (y descubren una dimensión real y útil de lo humano) pero fallan en lo que niegan (el derecho a las demás escuelas a enfocar la psicología de otra manera).

Por eso el terapeuta debe formarse en una amplia variedad de escuelas no solo de psicología, sino también de filosofía y humanidades.

También es muy variable la intensidad y duración de cada psicoterapia. Habrá que hacer intervenciones profundas sobre personalidades muy desestructuradas, mientras que para otras bastará una mera “puesta a punto” o un tratamiento superficial o focalizado en un único problema (terapia breve). Además puede que la demanda cambie durante el proceso por lo que es imposible hacer previsiones sobre el éxito o duración de una terapia.