Módulo 0: La unidad como clave de bóveda y el corazón como órgano de conocimiento
Primera lección del curso en vídeo y, abajo, todo el material complementario, como siempre en PDF para descargar y a continuación en esta misma página. Cualquier duda, como siempre a rafaymardia@gmail.com
Nos vemos la semana que viene con el primer ejercicio práctico de profundización que utilizaremos durante todo el curso. Muchas gracias a todos.
La bibliografía de esta clase en el archivo de «Mardía Módulo 0».
Descargar todos los materiales y apuntes de la primera clase (en varios archivos para que esté más ordenado):
Módulo 0. Curso Psicología Transpersonal y Espiritualidad.
Índice de Rafa Millán
-Clave de bóveda
-Lo más específico de nuestra formación: mirada unitaria, con corazón.
-La unidad es el sentido, la totalidad, el centro, el Absoluto, el Corazón, lo Real, el Misterio…
-Un mundo sin unidad está desencantado. Por eso este curso es parte de nuestra misión.
-Sólo una “enfermedad”: Trastorno por Déficit de Unidad (o de Absoluto).
-Estamos sobre un paradigma caduco. Y ojalá, sean los dolores de parto del retorno de la Unidad.
-Ir siempre más allá.
-¿Qué es la Unidad?
– Clave de Bóveda.
– Necesidad filosófica de un absoluto.
Si no, nada tendría sentido: contradicción performativa.
– El absoluto no se puede “decir”.
– Visión cuasi medieval, pero:
– Ganancias de la modernidad y de la postmodernidad.
-Contextualización.
-Imposible decir la verdad sino es en un sistema/contexto.
-Habla de lo que no se puede hablar.
-Giro lingüístico / siempre hay hermenéutica (como marketing) / mito de lo dado…
-Aceptando estas verdades postmodernas: mayoría de edad de las tradiciones y escuelas de pensamiento. Como dijo Kant de la ilustración.
-¿Qué es el Sentido?
-El encaje de la parte en el todo.
-Ejemplo Melodía, puzzle, sistema de conceptos, castillo de naipes.
-Nada es nada sino es en función del Todo. (Necesidad del Absoluto)
-El mal: ¡la sinécdoque! Perder el nombre de Dios.
-Unidad siempre connotada pero nunca denotada.
-Creer que la verdad puede ser dicha: reduccionismo de escuela/fundamentalismos
-Al funcionar así, cualquier línea de pensamiento lleva a una paradoja (en el lugar de la trascendencia), en el “punto ciego” del sistema o punto de partida.
-¿Qué es la paradoja?
-verdad cabeza abajo.
-Como lo superior se muestra a lo inferior.
-Desbordamiento de sentido.
-No es una contradicción
-Nuestra propia identidad es paradójica
-Mereología
-Saber que estudia la dialéctica del todo y de las partes (un súper poder epistémico).
-Esencial en psicología donde no hay límites ni objetos claros.
-Por eso la Psicología es necesariamente un saber filosófico (con un aspecto científico).
-Incluye la totalidad. Lo importante es el saber generalista, no dejarse nada fuera.
-El Corazón como síntesis.
-¿Qué es el Corazón?
-Metáfora privilegiada (todo lenguaje es metáfora).
-Negar eso es ya metáfora (como el “no”) y filosofía. ¡No hay escapatoria!
-El Corazón sería la clave de bóveda en el ser humano.
-Metáfora de:
-La totalidad (trono divino).
-Medialidad multipolar.
-Centralidad, unidad.
-Síntesis.
-Espacio intermedio, alam al mithal, realidades simbólicas (cuerda).
-Epistemología I
-Fallo de las escuelas de psicología: la sinécdoque, pretender solo un tipo de datos lineal y exclusivo. Una psicología descorazonadora (como las “religiones”). El gran vicio epistémico.
-Prejuicio cientificista y materialista: primera reivindicación es cosmovisional (reencantar el mundo): “salir del almario”.
-La psicología, al igual que filosófica solo puede ser multi-paradigmática (ocurre hasta en física).
APUNTES de RAFA:
Módulo 0. Curso Psicología Transpersonal y Espiritualidad.
ADVERTENCIA: Esto son solo apuntes de refuerzo que no tienen sentido ni no están acompañados de la primera clase del curso que puede encontrarse, gratuitamente, en Youtube aquí:
«Ya no hay maestros ni discípulos. Faltan el asombro y las ganas de aprender. La opinión prevalece sobre las preguntas a formular. Todo el mundo tiene persuasiones que defender.
¿Quién escucha? Nadie. El «saber que no sabes» parece haber desaparecido del mundo.»
Raimon Panikkar
Unidad (clave de bóveda) y Corazón (como metáfora del centro, de la unidad, de lo medial y de lo totalizador)
Tal vez lo más específico de nuestra formación sea el intento de darle unidad, de devolver todas las cosas a su unidad originaria. Esperamos que esta idea de unidad vertebre el curso con el objetivo de reencontrarnos con el Sentido (que es Unidad o Totalidad) en nuestra doble vocación de tejer puentes (entre escuelas de psicología, psicología y espiritualidad, tradición y modernidad, y diferentes tradiciones entre sí) y reencantar el mundo.
Creemos firmemente que es una apuesta necesaria, ya que el desencanto está detrás de muchas de las problemáticas emocionales que se ven en terapia.
El desencanto se manifiesta, entre otras posibilidades como falta de sentido, falta de unidad, de centro, de vocación, de Corazón, de Realidad, de Misterio… Es más, todas estas son diferentes maneras de referirnos a lo mismo. Como iremos viendo si colocamos bien una de estas piezas, y comprendemos la relación entre ellas, se colocarán todas las demás.
En uno de mis libros (Las Enfermedades Mentales No Existen… Son los Padres) dije, medio bromeando, que la principal “enfermedad mental” (al menos en consultas privadas y siempre hablando con un cierto gradiente de metáfora) es Déficit por falta de Realidad o de Absoluto, misterio, Dios, sentido, corazón, Sí mismo (con mayúscula) o Identidad última.
Se trata de distintas formas de señalar lo mismo, aunque cada una desde una especificidad propia, pero todas apuntando a una misma realidad esencial (y por lo tanto innombrable), porque esa “Unidad”, esa clave de bóveda, es condición necesaria para todo lo demás.
Por eso, espero, que la Unidad, la clave de bóveda, sea el Corazón, el centro de este curso.
Ya que, cuando se desdibuja la unidad, la realidad pierde encanto y significado. Lo Real es Unidad y Misterio, es Corazón, Síntesis, Totalidad, Divinidad… hablando desde diferentes metáforas y juegos de lenguaje.
Podríamos decir que en cierta manera ahora parece que el mundo está desencantado porque está roto, fragmentado, en ruinas o cenizas. Estamos sentados sobre los rescoldos humeantes de una cosmovisión que ya se ha agotado, que ha dado de sí todo lo que podía hasta implosionar en sus propias contradicciones.
A la vez, parece que ya se está gestando una nueva forma de ver el mundo que tendrá como ideas centrales algunas de estas de las que estamos hablando.
Una cosmovisión que vendrá a complementar las actuales o a reencuadrarlas en un contexto más amplio hasta que también empiece a mostrar sus propias fallas y anomalías y deba ser superada por una visión ulterior. Ya que, una de las características básicas de lo humano es ir siempre más allá de lo dado. Superarse constantemente a sí mismo.
Y esto, debido a nuestra apertura, a nuestra falta de configuración básica, al desfondamiento radical al que nos enfrentamos como humanos, de no poder asir nunca el misterio y el absoluto, de estar cenitalmente indeterminados (incluso hasta el punto de no saber qué somos ni qué hacemos aquí y de que el ser humano se presenta a sí mismo como problema ya desde su misma definición).
Si no, si todo estuviera claro y la verdad última fuera expresable en palabras sencillas (sin necesidad de culturas, cosmovisiones, lenguajes, epistemes…) no habría culturas diferentes ni religiones ni arte ni símbolo ni nada de lo específicamente humano, seríamos como el resto de los vivientes, vendríamos preprogrmados. Pero el ser humano no está programado, es como un ordenador sin sistema operativo, necesita configurar su interioridad (desde los instintos a las creencias últimas) con una cultura.
En este sentido, las culturas o cosmovisiones son intentos, siempre precarios, de cerrar el infinito (con una clave de bóveda).
Clave de Bóveda.
Por eso nos gusta mucho la metáfora de la clave del arco o de la bóveda. Al fabricar una de estas construcciones son necesarios andamiajes que sostengan la estructura hasta que, finalmente, se pone la última piedra justo en el centro en la que, de alguna manera, se apoyan todas las demás. Esta piedra es, metafóricamente, esa unidad o esa totalidad de la que todo participa y que es necesaria para que se sostenga cualquier sistema. Es una metáfora de lo Absoluto.
Necesidad del sentido.
Que hay una totalidad, una unidad, un sentido o un Absoluto para mí es evidente porque si no, nada sería nada, todo sería inconexo, contradictorio (que no paradójico) sin unión o ligazón ninguna. Y podría argumentarse igualmente una cosa o la contraria; sin una “unidad”, sin una totalidad con la que cotejar nuestros argumentos, si no hay una verdad final, todo valdría (incluso decir que hay una verdad final; ya que no podríamos negarlo desde ninguna otra verdad).
Yo soy de los que creen firmemente que todo argumento de cualquier índole supone o presupone un absoluto (una verdad frente a la cual es comparado o cotejado). Insisto: negar el propio absoluto implica una contradicción performativa, porque ese juicio “no hay absolutos” ya sería un absoluto. Todo relativismo extremo (toda negación de La Verdad) de alguna manera suele implicar esta contradicción: “nada es verdad; menos este propio juicio de que nada es verdad” lo que es contradictorio.
En un lenguaje más poético. Hasta el eclipse de Dios necesita e implica un Dios.
Ya que si no hay un absoluto, un referente último que unifique lo real, al final siempre serían verdad una cosa y la contraria y todas las intermedias. De hecho, sin un Absoluto filosófico nada tendría sentido, no podríamos ni empezar a pensar.
Esto a lo mejor suena anticuado, casi medieval, pero realmente pienso que un Absoluto filosófico es absolutamente necesario y evidente.
Ahora bien, como siempre, esta es solo una parte de la historia, hay que complementarlo con todo lo que ha pasado en la historia del pensamiento después de la edad media, en la modernidad y postmodernidad que son avances necesarios, importantes e irreversibles.
Por ejemplo, una ganancia postmoderna irrenunciable es que la idea de que esa Unidad o Absoluto nunca puede ser dicho ni atrapado en unas categorías sencillas como ha sido el sueño pre-moderno de mucho autores, aunque sean modernos como Wittgenstein con el tractatus, que al final él mismo se da cuenta de que no puede hablar de lo esencial.
Yo lo veo justo al revés, solo merece la pena hablar de lo que no se puede hablar. Y de alguna manera siempre podemos remontarnos, de un modo u otro, a ese absoluto, constantemente connotado pero nunca denotado, que está detrás de todo. Es decir, parafraseando a Wittgenstein, no podemos más que hablar de lo que no se puede hablar.
El lenguaje mismo es una inagotable y bellísima fuente de paradojas cuando lo miramos; es uno de los mayores misterios que usamos cada día como si nada.
Kant dice que solo con la ilustración, con la razón ilustrada, entramos en la mayoría de edad atreviéndose a pensar por nosotros mismos. Y es cierto. Pero podríamos ir más allá y sugerir que las religiones y metarrelatos (incluido en la modernidad científica) entrarán en la mayoría de edad cuando acepten que la Verdad última no puede ser “dicha”, “encerrada en un sistema de ideas”.
Y que todo sistema acaba abriéndose a los demás y complementándose con todos los demás, ya que siempre hay un punto ciego, un lugar supuesto, un “mito” que supone un logos, el sitio desde me pongo a pensar, el punto de partida que el propio sistema no puede resolver porque es desde donde se construye, como el ojo que puede verlo todo menos a sí mismo. Pues ese agujero, ese punto ciego, es el lugar exacto donde un sistema cerrado (cosmovisional, filosófico, religioso o cultural) se abre a todo lo demás, la grieta por la que se cuela el Misterio, el Infinito… o la Unidad, la clave de bóveda (que no es un cierre sino una apertura). No es una falla o una carencia sino la fuente de toda riqueza.
Repito. La verdad, la realidad, la unidad, la totalidad… solo puede ser apuntada, connotada, aludida. Pensar lo contrario es ser un fundamentalista o integrista de algún tipo, ya sea religioso o científicista/materialista.
Otras ganancias de la modernidad y postmodernidad son casi derivados de lo mismo (o síntomas de lo mismo):
- la relatividad y contextualización de los saberes
- el giro lingüístico (el lenguaje no tiene referentes claros como ingenuamente se había pensado en gran parte de la historia de la filosofía)
- la importancia del contexto, de la hermenéutica, de la interpretación
- el “mito de lo dado” (de Willfrid Sellars).
- etc.
El mal de la postmodernidad es llevar las cosas demasiado lejos y como La Verdad no puede ser dicha (lo que es cierto), entonces no hay ninguna verdad (lo que es falso). Eso es contradictorio (porque implica una verdad, la de que no hay verdad). Es la contradicción performativa.
Lo que no hay es una verdad lineal, simple y absoluta. El Absoluto se manifiesta de manera relativa en cada sistema.
Como hay muchos idiomas (relativos), pero un solo Lenguaje (Absoluto) que se manifiesta en una diversidad sin que podamos decir qué lengua es la “única o verdadera” (fundamentalismo) o, por el contrario, que todo vale y no hay una referencia a un Lenguaje que nunca aparece (relativismo).
Ni absolutismo ni relativismo (dos “enfermedades filosóficas), sino un relativo absoluto o un absoluto relativo.
¿Qué es el sentido (o la unidad)?
Para mi el sentido es la forma en que una parte encaja armónicamente en una totalidad. Ese “click” es el sentido. Como una nota dentro una melodía se convierte en belleza, pero si no encaja armónicamente es un simple ruido que “no significa” nada. Nada es nada si no es función del todo al que pertenece y del que hereda el sentido. Lo mismo ocurre con una pieza de un puzzle que solo adquiere su sentido encajada en ese puzzle. O un concepto en un sistema filosófico (no hay conceptos objetivos, puros y privilegiados en el vacío sino siempre en un contexto [un texto sin contexto es un pretexto]). O un órgano en un sistema, etc.
Esto es esencial, así que quiero enfatizarlo. Nada tiene ser (nada es nada) sino es en función del todo. El ser de una cosa, ser tal cosa y no ninguna otra, viene más bien heredado desde arriba. Sino sería una amalgama o algo mecánico (un conjunto de piezas en el que el todo no aporta nada).
Sinécdoque
A falta de un nombre mejor llamo “sinécdoque” a la tentación (ontológica) de tomar la parte por el todo que es el peor pecado filosófico que hay y, en cierta manera, el mal detrás de todos los males. Tergiversar la realidad, desarmonizarla, poner el todo de mi parte.
La unidad siempre está sugerida, aludida o apuntada, pero nunca plenamente expresada. No se puede meter el todo en la parte, atrapar el infinito en una caja. Eso es una forma de sinécdoque.
El lenguaje nunca puede “decir el absoluto”. Yo creo que esto tiene que ver con la metáfora de algunas tradiciones de que se pierde o “se traspapela” el nombre de Dios. Porque ese “todo” o esa “unidad” es la condición de posibilidad de todo lo decible. Está siempre plenamente presente en una plena ausencia.
Y esto no es una contradicción, es una paradoja (que son cosas distintas). Aunque tengamos que hablar, una vez más, de lo que no se puede hablar, con cierto nivel de ambivalencia, a contrapelo.
De hecho, la creencia de que el Todo (o Dios o La Verdad) puede ser dicho, agarrado, pensando, metido en una caja, envasado al vacío, disecado… es la base de todos los fundamentalismos o integrismos: yo tengo la verdad entera y fundamental (y además puedo expresarla en cuatro conceptos simples…).
Pero, como estamos viendo, es justo al contrario. La verdad última, la totalidad, nunca puede ser dicha, sino que siempre guarda un surplus de Misterio (y eso es entusiasmante, una Realidad que cupiera en nuestras cabezas, un mundo que pudiéramos comprender del todo sería mortalmente aburrido, carente de belleza, de verdad, de autenticidad, de unidad, de totalidad… un mundo sin clave de bóveda, sin corazón…).
Por eso ya va siendo hora de superar las “visiones de escuela” que suelen consistir en poner un “método” o sistema, el que sea, un poco escolasticamente por encima de la ambivalencia y complejidad de lo real (que no se puede decir que no se puede disecar). Esta forma de entender las filosofías, religiones o escuelas de pensamientos es siempre sinecdóquica.
Pensar que sólo una escuela, filosofía, cosmovisión o tradición es cierta, ya sea en sus versiones religiosas, materialistas o cientificistas es una forma de sinécdoque, de tomar la parte por el todo (porque El Todo no cabe en ninguna parte).
La realidad última no cabe en la cabeza, nos desborda por todas partes. Es prácticamente infinita y misteriosa de manera cuasi esencial. Por eso se muestra a lo inferior en forma de paradoja.
Y tenemos que tener la honestidad de empezar siempre desde aquí. Plantándonos ante el infinito (desde nuestra finitud) y reconociendo que todo nuestro saber es un saber no sabiendo. Limitado, parcial, provisional. No hay seguridad absoluta en el ámbito del lenguaje o de los modelos filosóficos, culturales o religiosos. Lo contrario, una vez más, es el fundamentalismo, el integrismo, la cerrazón, la sinécdoque que puede encontrarse detrás de todas las guerras y conflictos.
¿Qué es la paradoja?
Cualquier línea de pensamiento que llevemos hasta el final acaba en una paradoja (que es la forma en que el todo muestra algún aspecto que no cabe en nuestra parcialidad). La paradoja es como mirar debajo de las faldas de la Realidad, de la totalidad. Es como la firma de lo divino en el sistema, que lo rompe y lo desborda. Porque el MISTERIO, lo DIVINO, la CLAVE DE BÓVEDA está siempre al final (y al principio) de cualquier camino.
La paradoja es una verdad más grande en un recipiente más pequeño, una verdad cabeza abajo. Incluso en lo más concreto y sencillo la realidad material, ¿qué es la materia? ¿de qué está hecha? ¿Qué es el espacio y el tiempo? ¿Qué es lo grande, lo pequeño? ¿Quiénes somos nosotros? Los tres abismos (casi koans que quiebran la lógica) de los que hablaba Teilhard de Chardin: el de lo muy grande, el de lo muy pequeño y el de la conciencia humana.
(Aquí casi se intuye el idealismo que son más ideas que “cosas” concretas en un mundo pre dado (y fantasmagórico) material…)
La “identidad humana” incluso es paradójica de base, ya que puede perderse la propia identidad. De hecho, una petición relativamente habitual que suele escucharse en el diván podría formularse de una manera casi cómica de la siguiente forma: “No se si me pasa algo conmigo mismo o si no me pasa nada y el problema soy yo”. Esto es una paradoja, que no una contradicción.
Muchas veces porque confundimos la paradoja (que siempre señala a un nivel superior) con la contradicción (que ocurre en el mismo nivel) caemos en sinécdoques queriendo simplificar el misterio de una manera lineal, olvidando la relación dialéctica del todo con las partes.
Mereología.
Esto es mereología (del griego “meros” parte), la disciplina filosófica que estudia la relación dialéctica del todo y de las partes. Cuando aprendamos un poco de mereología, como yo entiendo el término (que nos lo llevaremos puesto en este curso) será como tener un súper poder, nos dará un nivel de compresión de cualquier cosa que miremos, porque estamos tocando la configuración misma de lo real en un sentido muy básico y esencial.
Veremos muy a fondo, espero, las propiedades meteorológicas que se aplican en todos los ámbitos de lo Real (que son casi la condición misma de lo real, porque estar en existencia es salir del ser, ser de algún modo una cosa implica estar engarzado como parte en una totalidad que nunca aparece pero que siempre se encuentra sugerida).
Y esto, en psicología es esencial porque no tenemos límites, fronteras y conceptos claros, sino que la propia mirada sobre el sujeto psicológico genera y filtra el objeto será esencial.
Porque en psicología (solo una pincelada de lo que empezaremos a ver a partir de la siguiente clase) no hay órganos u objetos claramente separados para su estudio científico, entidades simples; sino que nuestra propia mirada, nuestro lenguaje, cultura, etc. los generan o construyen volviendo objeto una parte de nuestra subjetividad. Por eso hay tantas escuelas de psicología, pero muy pocas de física.
Porque, en principio, la física, al menos la física clásica, tiene objetos más claros de los que hay que deducir cómo se relacionan matemáticamente. A los físicos les han tocado todos los problemas fáciles y aún así es, como todo saber, de una complejidad infinita.
En psicología, ¿cuál sería el equivalente de un resorte, un plano inclinado, la velocidad o una fuerza en psicología, los “objetos” dados ahí, para empezar a hacer ciencia de esos objetos? No está claro. Ni siquiera está claro que la psicología sea una ciencia y más una ciencia objetal, sobre objetos.
Más bien puedo adelantar una primera definición que daremos de la psicología como el saber filosófico multiparadigmático (con un aspecto científico) sobre el sujeto humano (que tiene un aspecto objetivo y posiblemente objetal, pero que es sobre y desde el sujeto.
Cada escuela da una respuesta parcial, por eso, para hacernos una idea de la totalidad que nunca aparece, necesitamos mirar desde varias escuelas y en el curso revisaremos algunas de las más importantes.
No solo de manera teórica, sino en caliente, veremos de qué forma podemos aprender de ellas desde esa totalidad que somos, desde los ángulos que alumbran cada una de ellas, porque cada escuela señala la totalidad sin apresarla nunca. Y nosotros mismos somos también la totalidad, tenemos incorporado el Espíritu o el soplo divino.
Aquí entra la otra parte de la charla, el Corazón, como metáfora de la totalidad.
Habría muchas maneras de justificar porque habita en nosotros el absoluto (como dicen sin excepción todas las tradiciones). La más evidente es la experiencia de los místicos, la psicología transpersonal y un argumento casi ontológico: tenemos esa idea de absoluto, no podemos salir de él. Y habita en el centro de la experiencia (es a lo que toda nuestra experiencia está referida, denotada…). No podemos ser sin absoluto (al menos no sin caer en contradicciones que hagan imposible, en mi opinión, toda forma de pensamiento e incluso de ser ordenado).
¿Qué es el Corazón?
El Corazón es, para nosotros, metáfora privilegiada en muchos sentidos. Ya hemos dicho que no podemos escapar de la metáfora, todo lenguaje es metáfora que no acaba de aterrizar nunca en las cosas. Y de las metáforas, como de la filosofía, no tenemos donde escondernos. Todo lenguaje implica metáfora, una filosofía de fondo y una cosmovisión (y una vida inconsciente y supraconsciente, con sus anhelos y sus heridas).
Incluso negar esto que digo es una metáfora (la misma negación es una metáfora, un símbolo, porque, ¿dónde está el “no” en la vida real?: Hay vaso, pero no hay “no-vaso”). Y pensar que no estamos condenados a la filosofía es ya una posición filosófica, contradictoria sí, pero filosófica.
¿Qué NO es el corazón? No hablamos del corazón como órgano físico (aunque el órgano físico, como todo, sea una metáfora de lo que queremos decir).
El Corazón es sobre todo metáfora de la totalidad, clave de bóveda en el ser humano, representante del Absoluto en lo Relativo. Por eso, en las tradiciones, se dice que es la casa o el trono divino. Es por tanto el lugar medial donde la parte deviene todo y el todo parte, que materializa el espíritu y espiritualiza la materia, parafraseando a Ibn Arabi.
El Corazón es el lugar simbólico donde se encuentran y se “confunden” lo absoluto y lo relativo, el yo y el Yo, mi ser y el Ser.
Esto convierte al humano en un ser medial. A medio camino entre lo absoluto y lo relativo, entre las bestias y los dioses. Somos monos venidos a más y ángeles venidos a menos. Ambas cosas a la vez. Y en ese drama, en esa tensión de opuestos, se juega toda la vida humana hasta el descubrimiento de la “verdad” de que lo relativo es ya lo absoluto, de que no son dos cosas separadas (pero ya hablaremos de esto).
También somos mediales en muchos otros sentidos que serán esenciales en este curso y que estudiaremos en nosotros mismos, de manera teórica y práctica: Somos mediales o deslocalizados
- entre lo social y lo individual
- entre lo consciente y lo inconsciente
- entre lo subjetivo y lo objetivo
- entre lo particular y lo universal
- entre lo concreto y lo abstracto
- entre el “cielo” y la “tierra”…
No somos plenamente ninguno de los polos, porque en cierta manera, solo hay relación; somos en la relación de dos opuestos que nunca se manifiestan del todo. Como nunca hay solo luz pura o oscuridad pura (y claro que es una metáfora) sino que solo puede verse, darse manifestación, “deslocalizada” en el baile entre la luz o la oscuridad (desde las partículas físicas a todos los sistemas complejos parece que pasa algo así…).
Ser un ser medial es ser teomorfo o teofánico de alguna manera. En esto coinciden también, desde sus lenguajes propios, todas las grandes tradiciones.
Y esta tensión multipolar, esta medialidad entre absoluto y relativo, este ser más una relación dinámica y dialéctica que una cosa, ser más un sujeto que un objeto (sin dejar de ser también un objeto) es para mí lo más esencial antropológicamente, casi la categoría primera sin la cual toda antropología será parcial, es decir tomará la parte por el todo, será sinécdoque y en consecuencia errónea. Con lo que la “antropología” entraría en su mayoría de edad.
Esto habrá que irlo entendiendo muy bien, hilando fino, cuando vayamos repasando las diferentes escuelas.
Diversos sentidos del Corazón.
Podemos hablar del Corazón en varios sentidos.
- Como metáfora de la totalidad o de la unidad en nosotros. (también metáfora del centro o del mandala).
- Como metáfora de la medialidad, de lo que conecta “arriba” con “abajo”, el todo y la parte, lo relativo y lo absoluto…
- Como espacio intermedio (imaginal, simbólico), cuerda que une los cielos con la tierra. Corazón como “cuerda”. El Corazón como aquello que todo lo conecta. Cuerda metafórica. Re-cordar.
- Como metáfora del mundo interior fluctuante. (Qalb, en árabe tiene que ver con lo que cambia, lo que fluctúa. Nuestro Corazón, en su superficie, está siempre en movimiento como las nubes).
- Como metáfora de la síntesis en nosotros.
- Como “trono divino”.
Se dice en el sufismo que, como en el alma, hay muchos niveles en el Corazón, un corazón dentro de un corazón, etc.
Algunas palabras que derivan de corazón: recordar, cordial, concordar, discordar, acordar, corazonada, coraje…
Por todo esto, hablar de “salud cordial” me parece que es menos sinécdoque que hablar de “salud mental”. Ya que incluye más elementos que no “solo lo mental”.
Etimología:
Se deriva de cord, latino. También hay palabras que vienen del griego kardia, de aquí vienen curiosamente la mayoría de los términos médicos; del latín cord son más metafóricos.
Puede que ambos vengan del indoeuropeo kerd: heart.
Múltiples niveles y dimensiones.
Así en el Corazón como totalidad, se unifican en clave de bóveda o fractalmente, como un microcosmos, todas las dimensiones reales y plenamente operativas en el ser humano y ninguna psicología será completa si no tiene en cuenta todas.
Dejar fuera una dimensión esencial de lo que somos es una forma de sinécdoque.
No importante tanto un modelo muy preciso detallado en una dimensión, sino la imagen de conjunto, porque no podré entender lo que ocurra fuera del modelo y pensaré que está “enfermo”. En psicología no se trata tanto de ser especialistas sino generalistas. Que no ocurra eso de que los árboles no nos dejan ver el bosque.
El gran vicio epistemológico de la mayoría de escuelas de ciencias sociales del S. XX ha sido no ya dejarse fuera alguna dimensión esencial, como la espiritual o la existencial, sino pero aún: achatar lo humano, considerarlo de una manera lineal y homogénea, como si solo fuera una cosa, como si no fuera “más que”, como si eso fuera lo más riguroso metodológicamente hablando. Despreciando los abordajes de la complejidad. Es decir, han sido exclusivistas, fundamentalistas, han tomado la parte por el todo, han caído en la sinécdoque.
Ha pasado lo mismo, por cierto, que con las religiones, se han formado guetos de pertenencia única, clubs exclusivos y exclusivistas, a veces hasta con carnet. La única religión (o escuelas de pensamiento, de psicología o cosmovisional) es la mía y todos los demás, infieles.
Esta es una mirada literalmente “des-corazonadora”, sin corazón, desencantada, sin unidad, sin totalidad, sin Misterio. Recordemos que la unidad es misterio porque no puede acabar de decirse nunca denotativamente. Es una visión unilateral (que es lo contrario a la visión genuinamente humana).
Y por un prejuicio cientificista y materialistas (filosóficamente más que superados en mi opinión) sigue ocurriendo.
Es muy fácil, reducir todo objeto (y sujeto) de estudio a un único ámbito de variables simples ignorando todo lo demás. Por suerte las cosas son mucho más complejas.
Y la psicología no entrará en su mayoría de edad hasta que no acepte esto. Que es un saber complejo, multiparadigmático, dependiente de abordaje o de mirada (en cierta manera la mirada, el enfoque crea el objeto, porque no hay objetos simples con los que tratar como en otras ciencias). Y tiene un aspecto filosófico insoslayable y un saber sobre el sujeto (que incluye una parte objetiva y científica pero no solo).
Es decir la Psicología es (o debería ser, aunque en cierta forma no ha dejado de serlo nunca): un saber filosófico, con un aspecto científico, multiparadigmático, dependiente de abordaje sobre el sujeto humano (que tiene una parte objetiva).
La semana que viene…
En nuestra formación, tendremos que mirar VIVENCIALMENTE al Corazón, el lugar donde se encuentran lo consciente y lo inconsciente (y estudiaremos lo inconsciente o la vida inconsciente desde muchas perspectivas, pero sin caer en teoreticismo, ir a fondo de una teoría. No nos interesan los autores más que en la medida en que no son útiles, en que son medios para conocernos mejor y crecer y no fines en sí mismos; no queremos ni podemos salir siendo especialistas en Freud o en Jung que serían años y la manera más rápida es leerlos a ellos, sino ver qué tienen que decirnos aquí y ahora, y de qué manera sus intuiciones nos son útiles en el presente; ningún autor tiene la palabra de Dios como parece a veces en algunas escuelas).
Estudiaremos lo inconsciente desde el psicoanálisis, la psicología humanista, la psicodyálisis de luis Cencillo (que tal vez sea el más claro: con 4 niveles: sémico, afectivo-emocional, lingüístico y radical) y el transpersonal que es más bien un supraconsciente, porque el Corazón, pasado lo individual biográfico donde los psicoanalistas no son de ayuda se abre a lo universal.
Veremos también, ya desde la próxima clase, que somos como niveles dentro de niveles: funcionamos como átomos y somos átomos (pero no solo átomos), los átomos se agrupan en totalidades mayores, moléculas (la molécula es lo que da sentido al átomo, porque el átomo está hecho de moléculas), tendremos que distinguir niveles fundamentales de significativos…
Estamos hechos de órganos, pero también de inteligencia, voluntad, afectividad, emocionalidad, pensamiento, instinto, etc. Hay un mundo interno tan rico (más en realidad) que el externo. Y todo eso se unifica dialécticamente, medialmente, como la clave de bóveda en el Corazón.
La semana que viene haremos un ejercicio de escucha en que intentaremos distinguir vivencialmente un pensamiento lingüístico, conceptual, en forma de imagen de una emoción de un instinto (aunque todo va junto en el Corazón).
También como dice Wilber, las dimensiones interiores y exteriores, individuales y sociales de todo ello, “los 4 cuadrantes”. Lo interno, lo externo, lo individual y lo social.
APUNTES de MARDÍA
Sesión 0. La unidad como clave de bóveda y el corazón como órgano de conocimiento, 25 septiembre, 19:30
ÍNDICE
- La unidad como clave de bóveda
- El corazón como órgano de conocimiento
- Información de la formación
- Los ejes de toda la formación
- Intervenciones
- Bibliografía de esta primera sesión
- La unidad como clave de bóveda:
- Maldición y bendición de la palabra. Muralla y puerta. El símbolo.
- La unidad como saboreo: buscar un momento en que hayamos sentido la unidad del ser.
- El sentido de la vida. Danzar con el hadiz: “YO ERA UN TESORO ESCONDIDO Y AMÉ SER CONOCIDO”. El monomito (Joseph Campbell). El regreso del hijo pródigo.
- La historia de la humanidad como un proceso de alejamiento y acercamiento.
- Los dos atributos divinos que hablan de la UNIDAD: AL-AHAD y AL-WAHID.
- Intento de explicar la unidad: “Bismillah irrahman irrahim”.
- Acudir a una imagen: el hilo de oro.
- La unidad y el amor: los dos mandamientos de Jesús.
- La urgencia de volver a la unidad y su relación con la diversidad.
- El corazón como órgano de conocimiento:
- Hogar de la divinidad. Casa de lo real. Hadiz: “NI LOS CIELOS NI LA TIERRA PUEDEN CONTENERME, PERO EL CORAZÓN DEL CREYENTE SINCERO ME CONTIENE”.
- Espacio de unión de contrarios, en especial el cielo y la tierra, lo espiritual y lo material, trascendente e inmanente, intersección de la vertical y la horizontal. Wilber, Gracia y coraje: 356: “Yo cierro la ventana para poder escuchar mejor a Bach mientras que ella, por su parte, apaga a Bach para poder oír mejor el canto de los pájaros.
Pero en las grandes tradiciones, el Espíritu no se encuentra ni en el Cielo ni en la Tierra sino en el corazón. Desde este punto de vista, el Corazón ha sido considerado como el punto de integración o de unión entre los Cielos y la Tierra, el punto en el que la Tierra sustenta al Cielo y en el que el Cielo enaltece a la Tierra. Ni los Cielos ni la Tierra por sí mismos pueden capturar al Espíritu; solo su justo equilibrio (que únicamente puede hallarse en el corazón) abre la puerta secreta que conduce más allá de la muerte, la mortalidad y el sufrimiento.
Y eso precisamente era lo que Treya había hecho conmigo, lo que cada uno de nosotros había hecho por el otro: señalar el camino que conduce al Corazón. Cuando Treya y yo nos abrazamos, el Cielo y la Tierra se funden”.
357: “Junto a Treya, pensé, estoy empezando -solo empezando- a encontrar mi Corazón.
Y Treya iba a morir”.
- El corazón en el sufismo. Las dos metáforas básicas, que unen lo psicológico y lo espiritual, y que hay que trabajar a la vez:
- El corazón como espejo que hay que limpiar: ESPEJO. Integración en términos wilberianos.
- El corazón como espacio que ha de ensancharse, para desvelar lo real, para abrazar dosis crecientes de maravilla: LLAVE. Transcendencia en términos wilberianos.
- QALB: lo eternamente fluctuante. Al Qabid y Al Basit. El que constriñe y el que expande como movimiento constante de la vida. Las señales de la vida. EL RITMO. La flexibilidad.
- “Lo que más os despertare a amar, eso haced” (Teresa de Ávila). ¿Cómo empezar a vivir de corazón?
- Información de la formación:
- 2 personas inscritas han pagado y no mail. rafaymardia@gmail.com, ahí todo problema técnico.
- Módulos e intervenciones. Material complementario.
- Será por zoom y para intervenir hay que firmar la autorización de uso de la imagen.
- Colaboradores: Javier García Campayo, Pepe Guirado, Beatriz Calvo, Mariano Alameda y Vicente Merlo.
- Se puede apuntar uno ya empezado el curso.
- Hemos creado un grupo de telegram para compartir entre los asistentes. No hacer publicidad o compartir spam, por favor.
- Daremos una certificación al final. Intención de seguir con la formación los próximos años.
- Fomentar una experiencia de hermandad transversal.
- Los ejes de toda la formación: Son estas dos ideas básicas, la de la unidad y la del corazón como órgano de conocimiento, las que sostendrán toda la formación. La salud psicológica y espiritual como la armonización entre el uno (lo inmanifiesto) y el dos (la manifestación), entre lo trascendente y lo inmanente, entre lo abstracto y lo concreto. En el fondo, entre nosotros y Dios. Se propone como un camino personal y colectivo, de formación y sanación personal pero también de adquisición de herramientas para ayudar a otros. Intelectual y experiencial (Biná y Jojmá en términos cabalísticos).
- Estructura del curso. Mis intervenciones:
- Módulo I. Psicología. Conócete a ti mismo:
- 9 octubre: La psicología como ciencia del alma. Los niveles del alma en el sufismo y la cábala.
- 6 noviembre: La psicología como espejo: Un camino de sinceración.
- 20 noviembre: Las historias que nos sostienen. La vida como aventura hermenéutica. Peregrinación.
- Módulo II. Espiritualidad… Y conocerás al ser:
- 11 diciembre: Introducción al sufismo. El camino del corazón.
- 1 de enero: La medicina que lo cura todo: conectar con el amor incondicional que hay en el origen.
- 15 de enero: La vida de los santos como espejo y llave.
- 22 de enero: Rafa y Mardía. Por determinar.
- Módulo III: Vocación, sentido y filosofía:
- 12 de febrero: La vocación particular y el sentido de la vida. Unión de cielo y tierra.
- 5 de marzo: La belleza como vocación. Un viaje a la historia de la literatura.
- 19 marzo: La escritura como espejo y llave.
- Módulo IV: Las relaciones que somos y el servicio al mundo:
- 9 de abril: Hacia un paradigma relacional. O por qué el Buda del siglo XXI será la shanga.
- 7 de mayo: Las relaciones más cercanas: pareja sagrada, maternidad y paternidad sagradas, la familia como sistema.
- 21 de mayo: La hermandad transversal y la amistad espiritual. Encontrarnos para ser.
- 28 de mayo: Rafa Millán y Mardía Herrero. Recapitulación, cierre, impresiones. ¿Cuestiones para un nuevo curso?
- Módulo I. Psicología. Conócete a ti mismo:
-Nos acompañarán:
– 23 de octubre: Pepe Guirado. Una Espiritualidad desde abajo.
– 27 de noviembre: Mariano Alameda. Los ciclos del Destino, por qué nos pasa lo que nos pasa.
– 25 de diciembre: Javier García Campayo. Título por determinar.
– 26 de febrero: Vicente Merlo. Por determinar.
– 23 de abril: Beatriz Calvo. Título por determinar.
- Bibliografía de la sesión 0:
Bibliografía:
ADDAS, Claude: Ibn Arabí o la búsqueda del azufre rojo. Editora Regional de Murcia, 1996.
AL-NURI DE BAGDAD: Moradas de los corazones. Traducción, notas e introducción de Luce López-Baralt. Trotta, 1999.
ALEXANDER, Eben: La prueba del cielo. Zenith, 2013.
AGUSTÍN DE HIPONA: Confesiones. Austral, 2017.
BÁRCENA, Halil: Rumi. Alquimista del corazón, maestro de derviches. Herder, 2024.
_____: Sufismo. Fragmenta, 2012.
BENEITO, Pablo: Los nombres de dios en la obra de Muhyt Al-Din Ibn Al-Arabi. Madrid, 2002. En https://eprints.ucm.es/id/eprint/3654/1/AH3048001.pdf
BUHIGAS, Jaime: La sinfonía del universo. En busca de los números que guardan las claves del canon de belleza y la armonía del Cosmos. La Esfera de los Libros, 2019.
CORBIN, Henry: La imaginación creadora en el sufismo de Ibn Arabi. Destino, 1993.
CAMPBELL, Joseph: El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica, 1972.
FRANKL, V: El hombre en busca del sentido. Herder, 2001.
HERRERO GIL, Mardía: Amarás. Hacia una hermandad transversal. Siglantana editorial, 2023.
_____: Cielo y Tierra. Kyrie editorial, 2021.
_____: Peregrina. Fragmenta, 2020.
_____: Cómo santa Teresa me acompañó al sufismo. Fragmenta, 2018.
_____: “Introducción a las teorías del imaginario. Entre la ciencia y la mística”. En Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 13, pp. 241-258. En https://revistas.ucm.es/index.php/ILUR/article/view/ILUR0808440241A/25759.
_____: 39 semanas y media. Un embarazo sufí. Mandala, 2016.
HILLMAN, James: El pensamiento del corazón. Atalanta, 2017.
HOMERO: Odisea. Austral, 2022.
IBN ARABÎ: El tratado del amor. Edaf, 2019.
______:Los engarces de la sabiduría. Edaf, 2008.
_____: Las iluminaciones de La Meca. Siruela, 2005.
______: El divino gobierno del reino humano. Azzagra multimedia y Editorial Almuzara, 2004.
JUAN DE LA CRUZ: Obras completas. Editorial Monte Carmelo, 2021.
KÜBLER-ROSS, Elisabeth: La rueda de la vida. Penguin Random House, 2006.
LÓPEZ-BARALT, Luce: Asedios a lo indecible. San Juan de la Cruz canta al éxtasis transformante. Trotta, 2020.
MELLONI, Javier: Perspectivas del absoluto. Una aproximación místico-fenomenológica de las religiones. Herder, 2018.
_____: Hacia un tiempo de síntesis. Fragmenta, 2011.
MILLÁN, Rafa: Cómo ser sufí y morir en el intento. Guante Blanco, 2020.
_____: Las enfermedades mentales no existen… son los padres. 2021.
MOORJANI, Anita: Morir para ser yo. Gaia, 2012.
MORA, Fernando: El perfume de la existencia: Sufismo y no-dualidad en Ibn Arabî de Murcia. Almuzara, 2019.
_____: Ibn Arabî. Vida y enseñanza del gran místico andalusí. Kairós, 2011.
NOUWEN, Henry J. M: El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. PPC, Madrid, 2020.
NURBAKHSH, Jabad: Psicología sufí. Editorial Nur, 2014.
PAZ, Octavio: El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica, 2014.
_____: Los hijos del limo. Tajamar Editores, 2008.
RUMI, Yalaluddin: Fihi-Ma-Fihi. El libro interior. Los secretos de Yalal al-din. Paidós, 1996.
SABÁN, Mario: Kéter. El éxtasis de la eternidad. El poder de la Emuná desde la cábala. Kairós, 2023.
_____: Daat. El conocimiento. Las 44 energías ocultas del árbol de la vida. Jojmá ediciones, 2021.
_____: Las estrategias del satán. El mal desde la cábala hebrea. Jojmá, 2021.
_____: La Merkabá. El misterio del nombre de Dios. Barcelona, 2018.
_____: Massé Bereshit. El Misterio de la Creación. Buenos Aires, 2013.
_____: La cábala. La psicología del misticismo judío. Kairós, 2015.
_____: Sod 22. El Secreto. Buenos Aires, 2011.
SCHIMMEL, Annemarie: Introducción al sufismo. Kairós, 2007.
_____: Las dimensiones místicas del islam. Trotta, 2002.
SCHOLEM, Gershom: Las grandes tendencias de la mística judía. Fondo de Cultura Económica, 1996.
SHAH, Idries: Los sufis. Kairós, 2006.
STARR, Mirabai: Misericordia salvaje. La sabiduría de las místicas. Kairós, 2019.
TERESA DE ÁVILA: Obras completas. Edición preparada por Tomás Álvarez. Burgos, Editorial Monte Carmelo, 2014.
VALENTE, José Ángel: Entrada en materia. Cátedra, Letras Hispánicas, 2021.
_____: La experiencia abisal. Galaxia Gutemberg, 2004.
_____: “Mandorla: la experiencia abisal”. Letras libres, septiembre de 2000, pp. 44-48.
URBÓREAS: El libro de oro de las encrucijadas. Amazon, 2024.
_____: Santa Materia. Amazon, 2020.
_____: Sagrada Defensa. Amazon, 2020.
_____: La mitad que nos falta: Un libro sobre la iniciación del Corazón. Amazon, 2019.
_____: Ángeles de lo uno. Amazon, 2019.
_____: El camino espíritu-material. Amazon, 2018.
WILBER, Ken: La religión del futuro. Kairós, 2019.
_____: Gracia y coraje. En la vida y en la muerte de Treya Killam Wilber. Gaia, 1995.
Artículo: “¿Por qué se le llama al sufismo el camino del corazón?”, Mardía Herrero.
Información que hay que dar
- 2 personas inscritas han pagado y no mail. rafaymardia@gmail.com, ahí todo problema técnico.
- Presentar el curso:
- Módulos e intervenciones. Material complementario.
- Será por zoom y para intervenir hay que firmar la autorización de uso de la imagen.
- Colaboradores: Javier García Campayo, Pepe Guirado, Beatriz Calvo, Mariano Alameda y Vicente Merlo.
- Se puede apuntar uno ya empezado el curso.
- Hemos creado un grupo de telegram para compartir entre los asistentes. No hacer publicidad o compartir spam, por favor.
- Daremos una certificación al final. Intención de seguir con la formación los próximos años.
- Fomentar una experiencia de hermandad transversal.
La unidad como clave de bóveda:
Decía Wittgenstein, en su primera etapa intelectual, que sobre el tema de la mística era mejor callar. ¿Cómo podemos hablar de la unidad desde una experiencia no unitaria? ¿Cómo ponerle palabras a algo que está más allá de las palabras?
Podemos invocar las palabras de José Ángel Valente, cuya vocación era vivir entre la imposibilidad de callar y la imposibilidad de decir.
Las palabras tejen un puente, hacen todo lo que pueden, reconocen lo indecible de la experiencia más honda pero a la vez, como humanos, se ven empujadas a decir.
Las palabras son, en último extremo, símbolos. Veamos su etimología. El symbolon griego era un objeto que se dividía en dos partes cuando dos personas iban a separarse, era signo a la vez de la separación y de la unidad, del alejamiento y del retorno. Esa es la función de la palabra, el suyo es un terreno medial, de puente.
Y sin embargo, todos podemos localizar en nuestras vidas momentos de paz asociados a un saboreo de UNIDAD, casi siempre experimentado a través del AMOR, porque es la fuerza que nos lleva al UNO. Me gustaría que anotarais alguno de esos momentos. Yo voy a contar uno. Estaba acabando mi primer camino de Santiago, tenía 23 años. Me acosté en el Albergue Acuario de la capital compostelana, después de un precioso día pasado casi entero descalza en la catedral, y entonces una especie de bola de fuego (la sentí así) entró en mi corazón y me enseñó lo que era el amor. Sobre todo era la conciencia plena de que yo era amada, la sensación plenitud de presencia, de no querer estar en ningún sitio, y de comprensión honda de cómo había llegado hasta allí. La atmósfera era plenamente significativa, yo no tenía ningún esfuerzo que hacer, solo estar, solo ser. Y todo era muy hermoso: las miradas de mis compañeros, los colores, los sabores, incluso el dolor era hermoso, porque tenía un sentido amoroso detrás.
Esa unidad se expresa muy bien en un hadiz que yo utilizo constantemente, y que me parece la historia única de la vida: YO ERA UN TESORO ESCONDIDO Y AMÉ SER CONOCIDO, hadiz qudsi, sagrado, porque Dios habla a través de la boca del profeta Muhammad. En este hadiz está todo, y nos habla de lo mismo que Joseph Campbell cuando habla del monomito presente en todas las tradiciones.
En resumen, este hadiz habla del sentido de la creación, del origen de la creación. “El Uno sin segundo”, como dice la tradición islámica, es un estado previo a la manifestación. El uno se desdobla, se hace dos, por amor, y para generar la nostalgia del regreso. Para poder mirarse a sí mismo en el espejo. El movimiento de expansión y contracción es uno, de distanciamiento y acercamiento. El camino es siempre el del regreso a casa, tan bien manifestado en la obra fundante de la literatura occidental La Odisea y en la parábola del Hijo Pródigo. El ser humano es, por tanto, a la vez distancia y cercanía a la fuente.
A veces me gusta leer la historia de la humanidad como ese proceso, cada vez más ensanchado, de distanciamiento y alejamiento de la fuente. En las Vanguardias artísticas, por ejemplo, algunos movimientos intentaron independizar a la palabra del sentido, en una propuesta extrema de distanciamiento. El distanciamiento completo sería como cortar todos los hilos que nos acercan al sentido. Separarnos, completamente de la fuerza vital. Porque la fuerza que crea la vida es ese amor del UNO por regresar a sí.
Los atributos divinos que nombran la unidad y la unicidad de lo divino son AHAD y WAHID:
- AHAD se suele traducir como el único, suele hablar de la unidad y la unicidad de Dios en cuanto a ser.
- WAHID se suele traducir como uno, suele hablar de la condición de unidad en tanto que fuente de todo lo creado, fuente de todo lo demás.
¿Hay alguna manera de explicar esta unidad? Solo sirven los mitos, las metáforas, los símbolos, que son como un puente a ella, pero que no son por sí mismos ella.
A mí me gusta hablar del Bismillah irrahman irrahim, la basmala, fórmula con la que empiezan casi todos los capítulos del Corán, “En el nombre de Dios, el compasivo, el misericordioso”. La manifestación (el dos) sería una manera de nombrar lo divino, como el nombre de lo divino. Esto se liga con “Al principio fue el verbo”. La palabra como mediadora entre lo indecible y lo material.
Y este origen de la creación estaría empujado por el amor, que es la fuerza que a la vez separa y une, o que separa para unir. Por eso los amantes disfrutan tanto de la separación como del encuentro. Esta raíz rhm nombra también al útero materno o matriz, por lo que podemos percibir la fuerza creadora de la divinidad como una fuerza maternal que nos empuja a independizarnos, a volvernos autónomos, desde el amor. ESE AMOR estaría detrás de todo lo que nos sucede, sería una mirada compasiva sobre nosotros.
A mí me gusta imaginarla como un hilo que nos conecta con la fuente, con el origen, y que a la vez nos conecta con todas las criaturas. Por eso una manera de volver a casa, de saborear esa unidad, es seguir los dos mandamientos de los que habló Jesús: amar a Dios sobre todas las cosas (la vertical, el uno) y al prójimo como a ti mismo (y a ti mismo, el dos), porque este dos está indisolublemente ligado al uno, es el nombre del uno. Esa es para mí la simbología de la cruz.
Creo que la llamada de los tiempos pasa por recuperar esta unidad, como clave de bóveda, como fundamento de todo lo demás. Es la única alternativa a la violencia masiva. Volver a poner conciencia en la relación entre UNIDAD y DIVERSIDAD se vuelve especialmente urgente. Creo que es la única medicina para el sistema educativo, pero ¿cómo se hace sin caer en lo dogmático?
- No dejar nunca de reconocer su dimensión MISTERIOSA, evitando dogmatizar lo relativo.
- Y no desgajarla nunca de su ligazón con lo relativo. Lo que denominamos “una espiritualidad encarnada”.
El corazón como órgano de conocimiento:
Y llegamos entonces a nuestro corazón particular. Reconocido en algunas tradiciones, en particular el sufismo, como “órgano de conocimiento sutil” fundamental:
- Hogar de la divinidad, de lo real. Se basa en el hadiz “Ni los cielos ni la tierra pueden contenerme, pero el corazón del creyente me contiene”. El lugar en donde la unidad vuelve a sí, es más, podría ser ese tesoro mismo cuando es encontrado.
- Espacio en que se unen el cielo y la tierra, lo espiritual y lo material, donde se resuelven las paradojas, las diferencias. Capaz de acoger toda diversidad a través del amor, lugar donde se integra toda contradicción. Dice Wilber, refiriéndose a su amor por Treya, en Gracia y coraje: 356: “Yo cierro la ventana para poder escuchar mejor a Bach mientras que ella, por su parte, apaga a Bach para poder oír mejor el canto de los pájaros.
Pero en las grandes tradiciones, el Espíritu no se encuentra ni en el Cielo ni en la Tierra sino en el corazón. Desde este punto de vista, el Corazón ha sido considerado como el punto de integración o de unión entre los Cielos y la Tierra, el punto en el que la Tierra sustenta al Cielo y en el que el Cielo enaltece a la Tierra. Ni los Cielos ni la Tierra por sí mismos pueden capturar al Espíritu; solo su justo equilibrio (que únicamente puede hallarse en el corazón) abre la puerta secreta que conduce más allá de la muerte, la mortalidad y el sufrimiento.
Y eso precisamente era lo que Treya había hecho conmigo, lo que cada uno de nosotros había hecho por el otro: señalar el camino que conduce al Corazón. Cuando Treya y yo nos abrazamos, el Cielo y la Tierra se funden”.
357: “Junto a Treya, pensé, estoy empezando -solo empezando- a encontrar mi Corazón.
Y Treya iba a morir”.
- El corazón, como la tiferet en la cábala, es el punto de intersección de la vertical y la horizontal. Es el lugar intermedio también en el sistema oriental de 7 chakras: el chakra del medio, identificado con el color verde, de nuevo el mediador.
- En el sufismo, denominado “el camino del corazón”, se utilizan dos metáforas o imágenes básicas para hablar del mismo:
- El corazón como espejo que hay que limpiar: ESPEJO. Proceso de sinceración y de integración de todas nuestras dimensiones. Purificación.
- El corazón como un espacio que puede ir ensanchándose a medida que vamos quitando velos a lo real: LLAVE. Lugar para la trascendencia, para todo proceso de apertura, hay que ir acogiendo dosis crecientes de maravilla, a través del amor.
- Curarnos en lo psicológico sería sobre todo limpiar nuestro corazón, y curarnos en lo espiritual (sin estar ambos separados nunca del todo) sería abrir nuestro corazón. Ambas cosas se identifican plenamente con la noción de INTEGRACIÓN y TRASCENDENCIA de Wilber.
- El corazón en el sufismo, como metáfora del corazón físico, como lo “eternamente fluctuante”. Es necesario comprender esto, porque habla de la flexibilidad necesaria y del movimiento básico de la vida, que ya se anuncia en el parto, es necesario mencionar dos movimientos opuestos, que han de entrar en danza y armonía, la expansión y la contracción. Dos atributos divinos los nombran: Al qabid y Al basit, Al qabid es el que constriñe, y al Basit, el que dilata, y estos dos movimientos se hacen continuamente y son el signo de que seguimos vivos, la marca básica de la vida. Dice Mario Sabán en Kéter. El éxtasis de la eternidad: “La integración completa la realizamos cuando oscilamos entre la Biná y la Jojmá creando la energía del Daat (Conocimiento/Consciencia)” (p. 13). Esto implica la necesidad de la armonía entre diferentes dimensiones y trabajos espirituales, y el peligro del dogmatismo, como quedar fijados en un punto, dejar de movernos, en el camino espiritual. Porque en realidad, todos son estados transicionales. Todo es relativo excepto lo absoluto. Y vivir de corazón es vivir en el ritmo. Por eso la poesía es la manifestación más clara del género lírico y el modo más hondo de expresar el amor. La rima y el ritmo son, en el fondo, la conexión con ese corazón. Recuerdo otro momento personal, durante ese primer camino de Santiago que hice con 23 años. Iba cantando una canción de Pedro Guerra y golpeaba el bordón siguiendo el ritmo de la música, y entonces sentí que mi corazón se sincronizaba con el bordón, con la canción y con mis propios pasos. Y ahí me viví una. Hecha toda de ritmo. Puede ayudar a conectarse con el ritmo atender a nuestras distintas dimensiones. Yo tengo un empuje muy fuerte por lo intelectual, y es a veces tan obsesivo que solo la maternidad y la vida cotidiana me salvan. Es lo que me cura. Oscilar entre lo intelectual y lo más emocional, entre lo físico y lo mental.
- “Lo que más os despertare a amar, eso haced” (Teresa de Ávila). ¿Cómo empezar a vivir de corazón?
De qué hablaré en las próximas sesiones. Presentación de la Formación:
De fondo, la unidad como clave de bóveda y el corazón como órgano de conocimiento. Conocernos y abrirnos. Sanar el alma del mundo.
- Módulo I. Psicología. Conócete a ti mismo:
- 9 octubre: La psicología como ciencia del alma. Los niveles del alma en el sufismo y la cábala.
- 6 noviembre: La psicología como espejo: Un camino de sinceración.
- 20 noviembre: Las historias que nos sostienen. La vida como aventura hermenéutica. Peregrinación.
- Módulo II. Espiritualidad… Y conocerás al ser:
- 11 diciembre: Introducción al sufismo. El camino del corazón.
- 1 de enero: La medicina que lo cura todo: conectar con el amor incondicional que hay en el origen.
- 15 de enero: La vida de los santos como espejo y llave.
- 22 de enero: Rafa y Mardía. Por determinar.
- Módulo III: Vocación, sentido y filosofía:
- 12 de febrero: La vocación particular y el sentido de la vida. Unión de cielo y tierra.
- 5 de marzo: La belleza como vocación. Un viaje a la historia de la literatura.
- 19 marzo: La escritura como espejo y llave.
- Módulo IV: Las relaciones que somos y el servicio al mundo:
- 9 de abril: Hacia un paradigma relacional. O por qué el Buda del siglo XXI será la shanga.
- 7 de mayo: Las relaciones más cercanas: pareja sagrada, maternidad y paternidad sagradas, la familia como sistema.
- 21 de mayo: La hermandad transversal y la amistad espiritual. Encontrarnos para ser.
- 28 de mayo: Rafa Millán y Mardía Herrero. Recapitulación, cierre, impresiones. ¿Cuestiones para un nuevo curso?
– Nos acompañarán:
– 23 de octubre: Pepe Guirado. Una Espiritualidad desde abajo.
– 27 de noviembre: Mariano Alameda. Los ciclos del Destino, por qué nos pasa lo que nos pasa.
– 25 de diciembre: Javier García Campayo. Título por determinar.
– 26 de febrero: Vicente Merlo. Por determinar.
– 23 de abril: Beatriz Calvo. Título por determinar.
Bibliografía:
ADDAS, Claude: Ibn Arabí o la búsqueda del azufre rojo. Editora Regional de Murcia, 1996.
AL-NURI DE BAGDAD: Moradas de los corazones. Traducción, notas e introducción de Luce López-Baralt. Trotta, 1999.
ALEXANDER, Eben: La prueba del cielo. Zenith, 2013.
AGUSTÍN DE HIPONA: Confesiones. Austral, 2017.
BÁRCENA, Halil: Rumi. Alquimista del corazón, maestro de derviches. Herder, 2024.
_____: Sufismo. Fragmenta, 2012.
BENEITO, Pablo: Los nombres de dios en la obra de Muhyt Al-Din Ibn Al-Arabi. Madrid, 2002. En https://eprints.ucm.es/id/eprint/3654/1/AH3048001.pdf
BUHIGAS, Jaime: La sinfonía del universo. En busca de los números que guardan las claves del canon de belleza y la armonía del Cosmos. La Esfera de los Libros, 2019.
CORBIN, Henry: La imaginación creadora en el sufismo de Ibn Arabi. Destino, 1993.
CAMPBELL, Joseph: El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica, 1972.
FRANKL, V: El hombre en busca del sentido. Herder, 2001.
HERRERO GIL, Mardía: Amarás. Hacia una hermandad transversal. Siglantana editorial, 2023.
_____: Cielo y Tierra. Kyrie editorial, 2021.
_____: Peregrina. Fragmenta, 2020.
_____: Cómo santa Teresa me acompañó al sufismo. Fragmenta, 2018.
_____: “Introducción a las teorías del imaginario. Entre la ciencia y la mística”. En Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 13, pp. 241-258. En https://revistas.ucm.es/index.php/ILUR/article/view/ILUR0808440241A/25759.
_____: 39 semanas y media. Un embarazo sufí. Mandala, 2016.
HILLMAN, James: El pensamiento del corazón. Atalanta, 2017.
HOMERO: Odisea. Austral, 2022.
IBN ARABÎ: El tratado del amor. Edaf, 2019.
______:Los engarces de la sabiduría. Edaf, 2008.
_____: Las iluminaciones de La Meca. Siruela, 2005.
______: El divino gobierno del reino humano. Azzagra multimedia y Editorial Almuzara, 2004.
JUAN DE LA CRUZ: Obras completas. Editorial Monte Carmelo, 2021.
KÜBLER-ROSS, Elisabeth: La rueda de la vida. Penguin Random House, 2006.
LÓPEZ-BARALT, Luce: Asedios a lo indecible. San Juan de la Cruz canta al éxtasis transformante. Trotta, 2020.
MELLONI, Javier: Perspectivas del absoluto. Una aproximación místico-fenomenológica de las religiones. Herder, 2018.
_____: Hacia un tiempo de síntesis. Fragmenta, 2011.
MILLÁN, Rafa: Cómo ser sufí y morir en el intento. Guante Blanco, 2020.
_____: Las enfermedades mentales no existen… son los padres. 2021.
MOORJANI, Anita: Morir para ser yo. Gaia, 2012.
MORA, Fernando: El perfume de la existencia: Sufismo y no-dualidad en Ibn Arabî de Murcia. Almuzara, 2019.
_____: Ibn Arabî. Vida y enseñanza del gran místico andalusí. Kairós, 2011.
NOUWEN, Henry J. M: El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. PPC, Madrid, 2020.
NURBAKHSH, Jabad: Psicología sufí. Editorial Nur, 2014.
PAZ, Octavio: El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica, 2014.
_____: Los hijos del limo. Tajamar Editores, 2008.
RUMI, Yalaluddin: Fihi-Ma-Fihi. El libro interior. Los secretos de Yalal al-din. Paidós, 1996.
SABÁN, Mario: Kéter. El éxtasis de la eternidad. El poder de la Emuná desde la cábala. Kairós, 2023.
_____: Daat. El conocimiento. Las 44 energías ocultas del árbol de la vida. Jojmá ediciones, 2021.
_____: Las estrategias del satán. El mal desde la cábala hebrea. Jojmá, 2021.
_____: La Merkabá. El misterio del nombre de Dios. Barcelona, 2018.
_____: Massé Bereshit. El Misterio de la Creación. Buenos Aires, 2013.
_____: La cábala. La psicología del misticismo judío. Kairós, 2015.
_____: Sod 22. El Secreto. Buenos Aires, 2011.
SCHIMMEL, Annemarie: Introducción al sufismo. Kairós, 2007.
_____: Las dimensiones místicas del islam. Trotta, 2002.
SCHOLEM, Gershom: Las grandes tendencias de la mística judía. Fondo de Cultura Económica, 1996.
SHAH, Idries: Los sufis. Kairós, 2006.
STARR, Mirabai: Misericordia salvaje. La sabiduría de las místicas. Kairós, 2019.
TERESA DE ÁVILA: Obras completas. Edición preparada por Tomás Álvarez. Burgos, Editorial Monte Carmelo, 2014.
URBÓREAS: El libro de oro de las encrucijadas. Amazon, 2024.
_____: Santa Materia. Amazon, 2020.
_____: Sagrada Defensa. Amazon, 2020.
_____: La mitad que nos falta: Un libro sobre la iniciación del Corazón. Amazon, 2019.
_____: Ángeles de lo uno. Amazon, 2019.
_____: El camino espíritu-material. Amazon, 2018.
VALENTE, José Ángel: Entrada en materia. Cátedra, Letras Hispánicas, 2021.
_____: La experiencia abisal. Galaxia Gutemberg, 2004.
_____: “Mandorla: la experiencia abisal”. Letras libres, septiembre de 2000, pp. 44-48.
WILBER, Ken: La religión del futuro. Kairós, 2019.
_____: Gracia y coraje. En la vida y en la muerte de Treya Killam Wilber. Gaia, 1995.
Artículo: “¿Por qué se le llama al sufismo el camino del corazón?”, Mardía Herrero.
OBJETIVOS:
OBJETIVOS
Objetivos Generales del Curso.
- Autoconocimiento, crecimiento personal. ¿Quién soy y cómo funciono?
- Profundización práctica y teórica en Psicología y Espiritualidad
- Ayudar a otros (y a nosotros mismos)
- Contribuir al reencantamiento del mundo (la misión)
- Fomentar lazos comunitarios de personas afines, para cocrear.
Objetivos del primer módulo. Con Pepe Guirado y Mariano Alameda.
- Teóricos:
- ¿Qué es la Psicología? Una aproximación “práctica” a las principales escuelas: psicoanálisis freudiano, junguiano (y un poco lacaniano), humanista, fenomenológica, cognitivo conductual. ¿Qué es la vida inconsciente y cómo funciona, siguiendo sobre todo a Luis Cencillo, Grof y WIlber?
- ¿Qué es la terapia? Nociones básicas e introductorias para hacer terapia y autoterapia, integrando diferentes escuelas y abordajes.
- ¿Qué es la hermenéutica, la interpretación simbólica y cómo usarla en nuestra vida? ¿Qué es el Sufismo y la Cábala y qué es el alma y sus niveles?
- Prácticos
- Técnica de la “no-técnica”. Herramienta de introspección/integración básica.
- Cómo interpretar el mundo
- Una introducción a una guía básica para terapia
- Invitados
- Pepe Guirado: una espiritualidad desde abajo.
- Mariano Alameda: los ciclos del Destino, por qué nos pasa lo que nos pasa.
